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Actualmente su poema CUERPOS, se publica gracias al apoyo de diversas editoriales independientes, ya que esta obra cuenta con más de 3 mil cuartillas.
De esta obra magna se cuenta ya con las ediciones de los volúmenes I, II, III y IV de un total de 27 libros que componen la extensión completa de CUERPOS:
Cuerpos uno: Memoria de los Cuerpos, Verso destierro, 2008.
Cuerpos dos: Sobre Cuerpos y Esferas, AEM Literal, 2008.
Cuerpos tres: El Suicida y los Péndulos, Friadura Ediciones, 2008.
Cuerpos cuatro: Prosecución de los naufragios, Generación espontánea, 2009.
C U E R P O S
Unas palabras de Max Rojas:
ADVERTENCIA PRELIMINAR
CUERPOS es un solo poema, aunque su unidad está dada, únicamente, por las obsesiones de su autor y por su continuidad cronológica, que se inicia, con una sola excepción, en junio de 2003 y prosigue hasta el día de hoy, después de casi cuarenta años de silencio poético.
Para esta fecha, CUERPOS se acerca peligrosamente a las tres mil cuartillas y es hora ya de que empiece a conocerse. CUERPOS es, para mí, como la carta de un suicida, aunque espero no llegar a serlo, y un testamento –el mío, el poético y el humano.
El poema, sin embargo, es ya demasiado extenso como para imaginar siquiera que pudiese publicarse en un solo volumen –caso de que estuviese en su totalidad corregido, lo que aún está muy lejos de ser cierto-- pero, además --lo que sería más grave--, una total falta de respeto para sus posibles lectores. De aquí su distribución en varios libros, cada uno con un título propio pero amparados todos bajo el nombre general de CUERPOS y un número consecutivo que distinga su secesión cronológica, la fecha de su hechura, único orden que, con sus inevitables excepciones, he considerado mantener como guía, en tanto ella le da, cuando menos, algo parecido una coherencia interna, una lógica –o así lo espero, al menos--, que le sirva al lector como una guía para esta poética de cuerpos y fantasmas, que es en lo que terminó –si es que su escritura concluye antes de que el autor emprenda viaje—esta aventura, el testimonio inacabable de plegarias y blasfemias, amor y desamor, ternuras y sarcasmos y el círculo que jamás se rompe, de la culpa, el remordimiento y la expiación que nunca llega y que sólo podría venir de esos cuerpos vueltos sombra y que quedaron como únicos y terríficos habitadores de estos textos y de mi propia vida.
MEMORIA DE LOS CUERPOS es, pues, el primer volumen de la serie y comprende poemas escritos, en su mayoría, entre junio y julio de 2003. A éste seguirán
2} Sobre cuerpos y esferas 3} El suicida y los péndulos 4} Prosecución de los naufragios 5} Las escrituras del silencio 6} Separación de los amantes 7} Los testimonios del ahorcado 8} Celebración desde lo infausto 9} Destrabazón de lo magnífico de un cuerpo 10 El vitriolo que se hunde en los espejos 11} Las consecuencias de la niebla 12} La muerte vestida de color naranja y con silbato adjunto 13} El inmenso tamaño de lo púrpura 14} La razón de los dementes 15} Los fantasmas y los cuerpos 16} Fabricación de los engranes para construir un cuerpo 17} La ebriedad del señor que tocaba los trombones 18} Las enseñanzas del naufragio 19} Las estructuras del vacío 20} Vencedor de otras batallas. 21} Cerrar las puertas. 22} Sobre lo frío de un cuerpo y su materia poética.
Aunque no sería improbable que en el proceso de corrección y reescritura que está llevando a cabo, aparecieran uno o dos volúmenes más.
A partir del segundo título, cada volumen, de unas 120 páginas aproximadamente, llevará su propia numeración específica pero, también, en tipo menor y encerrado entre corchetes y en el borde inferior izquierdo de cada página, la numeración continua según el orden en que fueron escritos. Tal división en libros, sin embargo, es totalmente arbitraria; sucedió que al transcribirlos del manuscrito a la máquina de escribir, al tiempo que se daba un primer paso en la corrección, en cuanto el número de cuartillas excedía la centena los guardaba en carpetas lo más ordenadamente que me era posible, anotando el número que les correspondía y, en algunos casos, la fecha de su escritura.
Tan buenas intenciones no correspondieron, desde luego, a la áspera realidad que me encontré a la hora de pasarlos a la computadora y darles lo que espero sea la última revisada; o, para decirlo más en mis términos, la penúltima copa de mezcal porque la última es la del velorio, y ahí ya uno no puede hacer nada, ni siquiera bebérsela, lo que es el colmo. Volviendo al tema, de los manuscritos desaparecieron incontables cuartillas y de las primeras versiones a máquina, no tantas, porque ya estaban numeradas, pero sí las suficientes como para que hubiera ciertas lagunas que han sido sujetas a nuevas escrituras, en tanto el poema continúa fluyendo a la menor distracción mía.
La idea de ponerles título vino mucho después, a finales de 2004 o mediados del siguiente año y no hay ninguna relación entre título y contenido, pensándolo buen, a partir del libro tres, El suicida y los péndulos, CUERPOS no comienza ni termina en ninguno de los restantes libros, sino que sigue su ritmo incontenible, con la inconsecuente inconsecuencia de que el único signo de puntuación que me ha sido permitido utilizar es el de la muy humilde coma {,}.
No sólo esto, sino que al interior de cada libro no hay tampoco, en muchas ocasiones hilación entre versos. Salta –el poema—de una obsesión a otra y parece que se va pero regresa, enfantasmado, para adentrarse en un espejo y huir hacia regiones frías y convertirse en un trombón que asiste a los velorios para hacerlos un poco más alegres. Es un caso, el de este poema, de una lógica-ilógica o, para que suene un poco más presuntuoso, de una especie de “lógica” poética que no acierto a explicarme, pero que me ha metido en los más oscuros vericuetos del caos y la demencia, así sea en el orden de lo imaginario.
El poema sigue escribiéndose, pero ahora, las nuevos versos se insertan, por sí solos, en los viejos versos. En este sentido –así lo espero, al menos--, Cuerpos concluirá –quedará inconcluso, más bien, pero acabará su escritura--, en los versos finales de Cerrar las puertas, que espero me dé tiempo de dejar en limpio.
Como es obvio en un poema de tantas desmesura, nadie –ni yo mismo, incluso, pues es hasta ahora, en este tránsito en el que estoy metido de la vieja máquina de escribir a la computadora que los estoy desempolvando carpeta a carpeta para darles el último vistazo--, como es obvio, decía, nadie lo ha leído entero –ni creo que haya alguien que lo haga--, de modo que soy yo y mis cofrades gemelos los únicos culpables de aciertos y de errores, repeticiones innecesarias porque otras son como las obsesiones que le dieron fundamento al poema, su esencia misma, e ideas apenas esbozadas que ya no podrán desarrollarse.
Ahora, a la luz de muy recientes sucesos, se me ocurre pensar que CUERPOS es el poema de la desolación absoluta, del vacío que queda cuando –como dice Quevedo—“hay muchas cosas que pareciendo que existen y tienen ser, ya no son nada sino un vocablo y una figura”.
Max Rojas Junio 2008
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